Histeria masculina

No pretendas ser su trapo. Mucho menos ser una opción entre otras.
No quieras una hora de las veinticuatro. No pretendas conformarte con poco que es igual a nada. No te dejes dar la razón como a los locos. No permitas que alimente tus ilusiones. No lo busques. No quieras escuchar sus mentiras. No creas e inventes realidades que no existen. No te provoques.
Te agota y dice que la histeria es cosa de mujer. Entonces sos vos la que no entiende lo de sus clímax. Sus cambios bruscos de temperamentos. Eso de que hoy te quieras y mañana te entierra en alguna maceta de su balcón.
Si la histeria es cosa de mujer como explicar lo que es él para vos sí es puro histerismo, del más ridículo, del más caprichoso. Ese que es decadente y contagia bronca.
Por eso mismo que no te busque cuando a el se le da la gana.
Hacele saber que te mudaste de planeta. Que estás feliz y justo al final de la carta, antes de firmar que suene el teléfono y comentale que hay un hombre nuevo que te llama y te pregunta como estas cada noche antes de acostarte. Que tu abuela te contaba que ninguna persona es imprescindible. Que aprendiste a olvidarlo porque las cosas malas mejor vaciarlas. Y en el Post Data anótale la dirección de alguna amiga psicóloga: “Es especialista en histeria masculina, decile que venís de parte mía, seguro te hace precio”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho, mucho. Tienes toda la razón...
Marisol

JNannini dijo...

Hola.Actualmente un compañero de trabajo esta haciendo lo que quiere conmigo a través de un jueguito histérico.
Te mando mi blog para que leas mi historia.
www.Paraelseminario.blogspot.com

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