Las contradicciones de un tango caminando por Barcelona

Una vez un amigo me preguntó qué siente el inmigrante. Ojala me hubiesen brotado raíces de ceibo en mis dos pies talle 37 para evitarme las ganas de seguir caminando y atravesar solita la Pampa con 20 kilos, un cuadro y un pasaje de ida. Incluso sentí ese día que podía comerme el mundo sin respirar. Al final todos nos imaginamos así, fuertes el día que decidimos ser inmigrantes. Ahora, años después, me pregunto quién soy. Puedo elegir y no es fácil y es fácil a la misma vez. Soy una contradicción constante con acento revelador aquí y allá.
Al final es una curiosidad lo que te hace seguir viaje, la posibilidad de inventarte una nueva biografía que sino la controlas te deja sin tierra. Extranjero aquí y extranjero en Buenos Aires. Pero los sentimientos también se globalizan, se amoldan. Se transforman y se desvirtúan.  El inmigrante quiere de otra forma. Carga muchos días con el peso del amor a la distancia, ese melodrama es su elección. Yo lo elijo. Puede ser que nos guste e inspire la melancolía que brota cuando no se tiene lo que se quiere. Me refiero a la familia, los amigos y mis calles.
Hoy Buenos Aires me retumba a la distancia como un tango atrapado en un eco mientras camino por Passeig de Gràcia. Un sonido que me es mío, nadie más lo entendería. Tan mío aunque pasee por París, alquile casa en Barcelona, trabaje en Madrid o tenga hijos en Ginebra. En mi cabeza Buenos Aires vive todos los días así, en vagas melodías de acordeón que doblan en cada una y todas las esquinas de mi recuerdo. No importa el tiempo que pase. Y si las ciudades en las que habito me piensan insolente tienen sus motivos porque de todas todavía elijo Buenos Aires para dejarme sucumbir.

5 comentarios:

Ani dijo...

Sencillamente hermoso. Tendrás mi voto argentino en el concurso Revista de Letras, desde la Provincia de Buenos Aires, Bahía Blanca.

Luciana Salvador dijo...

Gracias Ani, me alegro que te haya gustado.
Desde Bahía Blanca, viví dos veces allá pero hace como 15 años que no voy. Las vueltas de la vida!
Gracias de nuevo, Lu

Ani dijo...

En serio viviste en Bahía? Mirá vos!! En serio, las vueltas. te mando un beso!

Marco Alvarez dijo...

Si bien la mayoria de los relatos me gustan... este me gusto mas porque me senti identificado al maximo. Las ciudades son distintas,..pero las sensaciones son iguales!
Saludos
Marco

Angelica dijo...

Me encanta leer textos e historias de diversas ciudades y sobre las cosas que le ocurren a sus habitantes y a los turistas. Justamente tengo mis Pasajes a Buenos Aires desde Bahía Blanca y voy a conocer por primera vez en mi vida la ciudad capital de mi país

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