Carmen se oxida

Carmen llenó su locura de oxido. Se arruga frente al espejo como una pasa de uva desde que él le robó la luz de su habitación. Por amor se volvió loca, él la volvió loca. Carmen se encierra en si misma y llora a oscuras desde hace más de quince años. Tiembla y enciende un cigarrillo. Traga el humo y se encapricha con la ilusión que le fue robada, se emociona con el tiempo que perdió y grita. Grita en la cuarta planta de un piso del Eixample. Escupe su cuerpo todos los estados de ánimos a la vez y llora sin contención. Llora de día y de noche y lo hace siempre sola. Se vuelve a encerrar en el baño y llora en voz alta, lo hace cada vez que recuerda el daño que él le provocó y que nadie puede ver, que nadie debe escuchar. Lo hace unas veinte veces al día y es que de tanto llorar al final Carmen se ha puesto más vieja que loca. La cabeza la tiene blanca y tiñe de castaño, tiene manchas en las manos y la forma de los labios le ha cambiado. Nunca más dejó entrar la luz y se ha oxidado de tanto llorar. Se ha vuelto un animal nocturno, uno de esos que va magullado por la calle con contusiones internas y sin heridas a la visa. Carmen dobla en Balmes y camina por Aragón mirando las figuras en las baldosas. Hoy viste un vestido negro, tiene diez kilos menos y como es costumbre ha salido de noche. Siempre con miedo a las casualidades, a la casualidad de doblar en una esquina y encontrarse con él, reconocerlo al instante y que él no la recuerde. Que no sepa quién es ella. Que no sepa quién fue Carmen.

6 comentarios:

Torcuato dijo...

Che, que lindo.
Cuanto desamor ahogado envuelto en satén y diamantes.

Admirador dijo...

Leyendo tus relatos, casi me da cosa ser un hombre. Cuanto dolor porvdesamor, cuanta pena alargada en el tie,po, callada, son escape. Espero que sólo sean personajes, y que no reflejen sensaciones propias tan marcadas. Me encanta la cita Balmes, Aragón, sabes yo cruzaba antes ese punto cada día 4 veces y en dos años, no falto una semana que no viese un accidente. Ese miedo de ella de encontrarse con él, al que aún quiere.

Me ha dejado también con ganas de ayudarle a encontrar un amigo, que no un amante.

Luciana Salvador Serradell dijo...

Los relatos no son autobiográficos pero sí biográficos. Estas historias suceden. Si hubiese nacido hombre... no se me ocurre sobre qué estaría escribiendo :)

Bartolomé dijo...

Yo creo que las historias son universales. Pasan. Son los ojos de quien las cuenta quiennlas da vida. Quien se cree a un tipo diciendo to be or no to be, pero eso monólogo dice más que muchos libros de 1000 páginas. Tus relatos son sobre mujeres que no deberían existir, las que sufren por algunos involucados ofensa de los simios. Los que he leído, bueno la mayoría. Pero el sentimiento de esa soledad es igual para todos. Me quedo con lo de ojalá fuesen de ficción absoluta. Seguiré leyendo y esperando que te quedes con mi IMAGINACION más de una vez.
Y dejo de poner admirador que parece que me esconda.

Bleach dijo...

guauuu me encanta la apariencia de lo que expresan tus poemas.te felicito

Luciana Salvador Serradell dijo...

Gracias Bleach!

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