La calle de Anahí

La guitarra suena en la otra habitación. No la quiere escuchar, tampoco quiere estar ahí. Se quiere ir lejos, no sabe a donde pero se quiere ir. Salir de ahí, volver a Brasil. Comprar algo y quedarse a vivir. Tener hijos y hacer las coas que hacen las mujeres después de los treinta. También buscarse un oficio, otro porque el que tiene ahora no le gusta. En realidad nunca le gustó pero no había otra cosa. Además lo tuvo que aprender rápido, tres lecciones a la fuerza y un guantazo en la cara. Esperar en algún punto de la Rambla y animar a que algún guiri desanimado muerda el anzuelo, que la muerda a ella. Esperar parece fácil pero no lo es. No es como esperar el metro en Diagonal, es otro tipo de esperar. Con un ojo está buscando una presa, siempre de lejos el chulo la observa. Observando si cumple con su cuota del día. La observa como una mercancía, como una de esas que traen de China y venden por nada, así la tratan. Y no importa en qué día del mes está o si es navidad. Con el otro ojo observa todo lo que no va a tener, también el respeto que le hace falta. Eso es lo que más le duele, la falta de respeto con que la tratan, el respeto que le sacaron junto con el pasaporte apenas abandonó el aeropuerto. También se llevaron los planes que tenía, ese que decía que estudiaría en la universidad mientras cuidaba los hijos de otra, de una señora con dinero que quería una niña jovencita. Y después volver a Río con reales suficientes como para montar algo bonito. Por eso dicen que parece fácil esperar pero no lo es. Un ojo la cuida mientras el otro se da cuenta cada noche que está un centímetro más lejos de sus sueños, y eso que solo tiene veintisiete. Que sus sueños no son grandes. Sus sueños son pequeños, pequeños pero bonitos. Volver a tener ese respeto que ahora hecha en falta, el que le han robado e irse de aquí. Irse lejos y aunque tenga que mentir para darse una oportunidad. Mentir que no es puta y solo decir que se llama Anahí.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Una historia bastante real o real. Cuántas mujeres como Anahí pasan por nuestro lado todos los días. Comparto esta noticia que tiene que ver con este relato, es tal cual.

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=926330

Ánimos a seguir escribiendo!

Garla Kat dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Garla Kat dijo...

Hola Luciana, llevo rato por aquí leyendo tus cuentos. Tu mente y tu corazón andan raudas por las letras. Llenas tus historias de sentimientos que la mente de los personajes, quienes bien podrían ser cualquiera de nosotros, tuerce hasta no saber que son. Todos podríamos vernos reflejados en alguna de tus historias, con nuestras furias, miedos, deseos, amores, esperanzas, angustias... Pareciera que escribes la historia de todos. Un fuerte abrazo.

Luciana Salvador Serradell dijo...

Gracias Garla por tu comentario y porque te gustan mis cuentos. Un saludito. Lu

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