Hoy no vale la pena que está ya lloviendo afuera

Adrian Sommeling
No llores por esa herida que hoy no cura porque el sol no sale y te ahogas, y te vuelves a ahogar, en un vaso con agua hervida.
No empieces a llorar.
Hoy no porque no hay motivos nuevos, y los viejos y a las viejas heridas las tienes bien repasadas de tanto llorar.
Hoy no llores que no vale la pena. No llores que te vas a mojar y afuera ya llueve y acá dentro todavía no.


Luciana Salvador Serradell




Descúbreme

Gabriel Martin
Descúbreme abajo del abrigo, en la habitación oscura y en el silencio que hay cuando no te miro. Descúbreme subida en la montaña de todas mis cosas por hacer, en mis manos sudadas cuando ya no sé qué hacer. Descúbreme cuando voy de espaldas, cuando no cruzo la calle, cuando no quiero nada. Descúbreme cuando no tengo hambre y tengo mucha hambre, cuando me aburrí y cuando me quiero ir. Descúbreme los viernes y los miércoles de semana. Descúbreme mirando que no hay nada, descúbreme pensando que hoy puedo todo. Descúbreme con la piel dolida, con una sonrisa. Descúbreme caminando por Bigai, mirando la lluvia, esperando la luz roja. Descúbreme hoy espiándote, mañana rezando y pasado llorando y de tanto descubrirme, no me dejes esconder.






Luciana Salvador Serradell

Soy yo esa

Bogdan Gulyay

Soy yo esa que la tierra te recomienda cuando te pica la espalda y tus manos no llegan. Esa que te envuelve en tela y te regala un día de sol cuando hay tormenta y dos tardes de verano en invierno, y tres vasos de agua cuando hay sed. La que te acaricia la locura de querer medir cosas desmedidas cuando te pregunto si me quieres para siempre, y si es para siempre cómo seremos después de tanto querernos. Y la que busca tu mano, que salta a tu lado, que abre tus puertas, que acaricia tu ausencia, que habla de vos. Que vale la pena.


Luciana Salvador Serradell



Todo lo que podríamos

Tim Swallow
Podríamos ganar la carrera al sol si esta noche nos quedamos despiertos. No te vayas a callar. Volar más fuerte que el viento si me aprietas la mano bien fuerte. No te vayas a soltar.Y podemos ser más que los granitos de arena que hay en el mar si me prometes todos los segundos que hay hasta el final. No me vayas a dejar. 


Luciana Salvador Serradell



Si me cuentas que me quieres Aleksandr Munaev

 Aleksandr Munaev

Si me cuentas una historia de cuna no me pongas a dormir. Si me cuelas mariposas, mariposas de colores, no me pidas mandarinas, y si me tomas de la mano no te confundas con qué pie me vuelves a pedir que no te deje ir. Si es verano no me pidas café y en invierno sólo hay té, y si quieres pastel, hay pan. Si quieres volar déjame primero saltar a la elocuencia de tu vuelo con mis dos pies. Y si me quieres para cocinar yo te voy a ladrar y si me quieres para bailar, puedo cantar. Si me quieres para hoy, hoy no estoy de humor pero si me quieres para mañana, mañana tal vez volvamos a hablar.


Luciana Salvador Serradell



No quiero olvidar que no te quiero repetir jamás

Aleksandr Munaev
Dame un poquito de la soga que te ata a mi ventana y sácate eso que atrapa todo lo que sale, lo que me sale cuando te saco de mi cama y en mi cama nunca estás.

Dame un poquito de agua caliente para echarle a la mía fría que tiene ocupado la mitad de mi colchón y en invierno tengo frío y en mi cama nunca estás.

Dame un poquito, un poquito más de la prosa que me colabas como mariposas. Que siempre me colabas cuando estabas, cuando todavía entrabas por mi ventana y así no me olvido, prometo no olvidarme jamás cómo fue que te quise con las cuatro patas de la cama, la puerta del armario, el marco de mis cuadros, el picaporte de mi casa, la alfombra del patio a mi jardín, el pelo enredado, los dientes recién lavados, la bolsa del supermercado y una margarita, y así y sin más, prometo recordarlo para no olvidar que no te quiero repetir jamás.



Luciana Salvador Serradell




¿Me querrías igual si fuese zombi?

Y si hoy empieza ese apocalipsis zombi del que siempre tanto hablamos, ¿me llevarías contigo? ¿Me protegerías? ¿Me cuidarías? ¿Correríamos juntos?

¿Te quedarías despierto cuidando que ninguno aparezca mientras yo duermo y si apareciera, le cortarías la cabeza por mí?

Y si empezara ahora, yo acá y vos donde empieza Balmes, ¿vendrías a buscarme? ¿Te latería fuerte el corazón de pensarme tan lejos y sin saber qué?

Y si para cuando llegas me encuentras hecha zombi, ¿me cortarías la cabeza o me llevarías así, contigo?

Luciana Salvador Serradell


Se sintió tan bien enamorarme de vos

Aëla Labbé
Y un día me enamoré de tu manera de enamorarme y se sintió tan bien, como cuando la música inunda nuestra habitación si un sábado decides cantarme. Y el oído se pone sensitivo y el corazón se estruje para sacarse de adentro todo lo que el amor entre dos provoca.
Y entonces te pregunto si esto será para siempre.
Y te acercas.
Y me miras.
Y me acaricias la cabeza y siento tus manos y me dices que sí y me ato a tu promesa porque no hay otra cosa que quiera más que estar contigo y entonces el mundo se desvanece. Nuestra habitación desaparece, la música se pierde, las paredes se caen y los cuadros y las seis plantas. Las alfombras se borran y los almohadones y todas las sillas y las dos mesas. La luz se vuelve más luz, el piso flota. Nuestra distancia se une, la piel se me eriza y el aire se llena de tu olor y te miro y me miras. Y todo esto siento cada vez que te acercas.
Te acercas y me besas.


Luciana Salvador Serradell



La excusa de la princesa valiente y con galera

Erwin Olaf
Dame una excusa corta para empezar a contarte una historia tonta en la que una princesa valiente y con galera rescata a un príncipe adorable y en apuros, que monta jabalíes. Y lo ata a un árbol verde para que nunca se le escape porque de tan adorable, pensó entonces Carolina, debe ser siempre adorado y nadie mejor que ella que no tiene prejuicios, ni recelos ni tabúes. Ni aprensión por lo sucio cuando está claro, ni escrúpulos cuando la realidad no es tal y su príncipe es apenas principito.


Luciana Salvador Serradell


No me gusta tu ombligo

Erwin Olaf
Me gusta la descripción corporal de tu cuerpo cuando te digo que no.
Que hoy no te tengo ganas. Ni ganas de verte mucho menos de comerte y cierras la boca y te tragas las palabras como cuando masticas humo y te hundes. Y me das lo mismo porque hoy, especialmente hoy, no tengo ganas y te lo digo a la cara y tus pupilas se dilatan y me enardezco y de nuevo te digo que no. 

No. 
No.

No dos veces más y te provoco. Te provoco y te incómodo, y de tanto incomodarte espero que entiendas, que entiendas de una vez y ya por todas, que simplemente has dejado de gustarme.

Que tu ombligo no es el mí.
Y las alas no se cortan. Menos las mías.

Luciana Salvador Serradell


Hola señor espectador. Hola señorita de prejuicios

Helmut Newton
Hola señor espectador, el de los ojos grandes y los pensamientos tan pequeños que dejaste caer todo lo que tenías por hacer. Hola señorita de prejuicios y etiquetas, de buenos modales y malos pensamientos. Muy buenas a la mujer del verdulero, a la amante del vecino y a la cuñada de mi ex. 

¿Qué tal van las cosas cuando las cosas no caminan?, pregunta la que se baja la tristeza con pastillas y sacude los pies para sentirse viva. 

¿Qué tal un tren hasta Roma o un avión al Cairo, una tarde en Montserrat o dos días de verano?, dice la que nunca camina. ¿Y si volvemos a empezar y vuelvo a elegir?, sugiere la que no sabe qué quiere y se tapa la cara cada vez que puede.

Así que déjeme saludarlo señor espectador y tome asiento en el circo que habita. Y usted señorita de prejuicios, no se deje engañar por los adornos de estas letras simples que las palabras que vienen después, son mucho más complicadas desde que la tierra es redonda, el desierto está seco y en la televisión, en la maldita televisión, todos llevan la razón.

Luciana Salvador Serradell


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