Las ilusiones tontas de quererte tanto


Regálame una sonrisa única.
Una única y dedicada y prometo encenderte en fuego las ganas.
Todas tus ganas guardadas.

Regálame hoy y conságrame este viernes.
Conságrame todas las horas de este viernes a las ilusiones tontas
de todo lo que es eterno y te juro que mañana volverás conmigo.
Volverás y nunca más te irás.

Luciana Salvador Serradell


Bienvenido a mi infierno tan efímero

Katia Chausheva

Bienvenidos a mi infierno amarillo y pasajero, de cuando no me quiero y el vacío insustancial de lo somero y frívolo. De todo lo visible y liviano que se vuela y se quema.

Bienvenido a mi infierno amarillo de los pensamientos infinitos. Del acertijo trivial, la respuesta vana y el encontronazo frívolo de dos rotos saludándose al llegar y al partir.

Bienvenida a mis supuestos de todos los hubieses y que ahora son fracasos. Bienvenida a mi yo sincero, a este. Al segundo lleno de jamases y de todos mis nunca.


Luciana Salvador Serradell



Te lo juro y perjuro

Edouard Boubat
Te lo juro y perjuro que de elegir de nuevo, elegiría tal cual. La tierra estallando con el Big Ban para hacer redondo todo lo que tiene que rodar y cuadrado lo que hay que colgar. La primera célula mirándose al espejo, el fuego, la luz y el apocalipsis de los locos escribiendo las historias que alguien se tuvo que inventar. 

Después las arterias, absolutamente todas las arterias de los caminantes explotando en ciudades, y de ahí la tuya y la mía. Y en el medio un mar inmenso lleno de sal y kilómetros de agua moviéndolo de punta a punta para que el polo norte pudiera helar el aire frío que debía tragar antes de empezar a respirarte porque te lo juro y perjuro que de elegirte de nuevo, te elegiría tal cual. 



Luciana Salvador Serradell





Mi querido Lucio

Sonora and Her Diving Horse. Calgary Stampede 1925.
No hay nada más bonito que el momento preciso cuando la noche crea al día, que la despedida volviendo al encuentro y la cara que deja huella. No hay nada más particular que una sonrisa imprecisa, que un beso pensado antes del salto o un aroma inventado de un recuerdo casi olvidado. 

No hay nada más simple que una línea negra en una hoja blanca, una caricia en la mano que dibuja un círculo bien adentro y círculos que son soles que calientan como caricias. 

No hay nada más espléndido mi querido Lucio, dijo Ana, que el hecho intencional de llenar los pulmones con aire fresco cada día para no dejar nunca de suspirar. 



Luciana Salvador Serradell














Las posibilidades de un quizás

Oleg Oprisco
Si caminas por mi espalda te enredarás en mis lunares y si lo haces por mi panza, te ahogarás en mi ombligo. Si me hablas al oído, puede ser que no te escuche y si me cantas en la boca, tal vez te bese.



Luciana Salvador Serradell















Lo que pasa entre Noemí y Narcizo

Gianni Berengo Gardin
- Dime que me quieres de verdad (...)
- Que me quieres con amor animal, preguntó Noemí a Narciso.

Luciana Salvador Serradell



El último de Juana

Paolo Roversi
Es peligroso querer a una mujer mala, dijo Juana y le dejó un último beso en la boca antes de que pudiera soltar respuesta.

Luciana Salvador Serradell

La ilusión de los viejos

Ali Osman Ak

Una vez nos quisimos tanto -tanto, tanto-, que nos hicimos tan viejos queriéndonos que no nos dimos cuenta que habíamos vivido toda la vida prometiendo querernos hasta viejos sin sentir que ya lo éramos, porque de viejos todavía –y seguramente que mañana también- nos queremos con la misma ilusión de la primera vez.

Luciana Salvador Serradell



Qué tal si un día

Eve Arnold



Qué tal si un día me despierto del lado opuesto de la cama y piso el suelo con el pie izquierdo. Renuncio a la ducha, me despido de las buenas maneras y ejercito mi llanto en el hueco de la escalera. Sin ganas de peras ni manzanas, tampoco de helados o del café bien cargado. 

Qué tal si hoy me marcho, yo te dejo y tú no vienes pero si me equivoco y me quedo, tú te quedas y no me dejas.



Luciana Salvador Serradell

Mantenme satisfecha

Stefan Milev
Mantenme satisfecha y te escribiré cartas de amor en cada beso, y cuando estemos lejos y no tan lejos, cerrarás los ojos satisfecho de saber que lo nuestro, esto que tocamos sin tocarnos, ha sido desde el principio interminablemente perpetuo.



Luciana Salvador Serradell

Cuidando a Silvia


Andreas Heumann
Un día cualquiera y sin aviso te fuiste de aquí sin cerrar la puerta y no supe si volvías o la dejabas entreabierta a sabiendas. A sabiendas casi abierta, sin cerrarla. Sin cerrarla para volver otro día cualquiera y sin aviso, y por eso me tienes aquí desde junio. 

Aquí, esperando un no sé qué de todo lo que pudo haber sido y no fue, y no entiendo por qué.

Por qué así.

Así.

Tan de prisa.

Y por si regresas, que lo sepas.

Por si decides regresar aquí estoy. Aquí y en el mismo lugar. Aquí y de nuevo yo, siempre yo reflexionando todo lo que fue, aferrándome a lo que queda, viviendo con lo que viene y dejando salir lo que nunca regresa pensando, intuyendo, segura de que volviste y nunca te fuiste. 

Y si tengo que creer, forzosamente creer que te fuiste, entonces dejo la puerta a sabiendas abierta. Te dejo la puerta siempre abierta, abierta de par en par por si decides volver. 

Por si vuelves. 

Por si estás aquí, cuidándome. Cuidando a Silvia.


Luciana Salvador Serradell

Elisa y las locuras que deja el amor

Philippe Halsman
Se despertó a las diez y era la primera vez. La música le cantaba a la radio y de las sábanas salió oliendo a mermelada de arándanos y fresas, la piel suave y los pulmones llenos de aire. Se lavó la cara sin querer y los dientes también.

Un café negro y se sentó frente a la ventana del comedor con un cigarro de esos largos, una cerilla que encendió y la angustia de los cuervos cuando buscan los restos para volverlo a oler mientras del otro lado del vidrio se pasea un pez con siete patos.

Una nave espacial se da la bienvenida en la acera y hombrecitos de Lilliput pasean en bus con Hitchcock. Mientras tanto el tiempo, ese al que Sabina llama canalla, dejó a Elisa con ganas de más cuando él colgó su reloj en ese cuadro de Picasso y se fue de vacaciones de verano a Málaga en mitad del invierno.


Luciana Salvador Serradell



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