Shh

Tenía muchas ganas de decirle muchas cosas.

Uno de esos golpes de sinceridad de los que luego se arrepiente uno. Tenía nudos en el estomago que le hacían doler si seguía callada, pero se preguntó qué dolor dolería más, ¿el de un estomago o el del un corazón roto?.

Shh, se escuchó.

Y se calló la boca, se calló las ganas, se calló los sentimientos.

Y entonces un día todo le explotó por dentro, y se arrepintió. Y salió corriendo a buscarlo, a decirle lo que cargaba desde hacía tiempo pero el no le entendió.

Y ella lloró tres días seguidos y el la consoló tres días y después se marchó.

4 comentarios:

lean dijo...

muy bello, gracias de corazon por regalarnos la caricia del ser humana en toda su dimensión.. Abrazo leandro.

Anónimo dijo...

a mi me pasa eso...pero jamás podré abrir mi boca para expresar mis sentimientos, no me entendería...y menos se quedaría tres días para consolarme, aunque después de marche.
Carola.

Luciana Salvador dijo...

Gracias!

Bartolomé dijo...

No se como se escribe silencio absoluto. Sin palabras. Me has vuelto a ver por un agujerito en la pantalla. Sería una historia larga, pero chica, y perdona por la confianza, me han dado unas ganas de correr a hablar, contarme, de saber que sea como sea toca sufrir. No perderla.

Voy a revisar la pantalla.

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